Amina
★ 4.7 · 324 reseñas Buenos Aires Abierto 2025
Un bodegón mediterráneo, al estilo del chef Gastón Despessailles
Olvídate del sabor clásico de bodegón. Gastón Despessailles mantiene las porciones enormes, pero condimenta mediterráneo y se salta el manual argentino de siempre. Empezá con el pulpo español en crema de ajo negro.
Quienes comen plant-based encuentran acá opciones reales, no una ensalada solitaria de relleno. Está en Manuela Pedraza, una calle tranquila que vale el desvío.
Lo que dicen los clientes
Reseñas de Google-
Erika Benitez 84 reseñas · Local Guide 5 de julio de 2026
Amina Kitchen & Bar fue una experiencia que realmente sorprendió. Un lugar diferente, con un ambiente tranquilo y reservado, ideal para una cita, una cena con amigos o en familia. ✨🍷 Pedimos una copa de vino y un Negroni para acompañar unas papas fritas increíbles. Como platos principales, un vacío braseado, súper tierno, y una ceja de ojo de bife, muy jugosa y en su punto. Todo estuvo espectacular, tanto en sabor como en presentación. Sin dudas, volveré para seguir degustando más cositas... ¡El pulpo ya quedó anotado como mi próximo platito! 🐙🤍
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Natalia Patricia Vener 402 reseñas · Local Guide · traducido 24 de mayo de 2026
Fui anoche (miércoles). Reservé con solo unas horas de anticipación y, la verdad, el servicio desde la entrada fue impecable; tienen buena disponibilidad, una bienvenida cálida, y el aroma apenas entrás es excelente. El lugar es hermoso: el diseño, la iluminación, el sonido y la distribución de las mesas están buenísimos. Para empezar, pedimos unos tragos y estaban deliciosos; se nota que los cócteles son de primera calidad. (Acá van unas fotos del lugar y de la barra 📸). En cuanto a la comida, el menú tiene buenas entradas y platos principales que también recomiendo compartir. Pedimos dos entradas y dos principales con dos guarniciones, y en general estuvo excelente. La calidad del servicio es de primer nivel, y además tienen un sommelier propio que estuvo increíble. Una de las entradas fue excepcional, pero como oportunidad de mejora para el chef, tengo que decir que el tartar quedó apenas correcto porque estaba salado, las papas fritas estaban súper saladas (lo que tapaba mucho el sabor), y el hinojo estaba demasiado caramelizado, lo que subió un montón el nivel de dulzor y opacó el resto de los sabores. Fuera de eso, la experiencia fue genial y la hospitalidad fue excelente. ¡Lo recomiendo 100%! (Deslizá para ver los platos abajo 👇)
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Camila 16 reseñas · Local Guide 18 de abril de 2026
Fuimos a Amina y la experiencia fue muy buena en general. Desde el inicio, destacamos la atención del personal: fueron súper amables y se tomaron el tiempo de recomendarnos platos de la carta, lo cual suma mucho. La comida nos encantó, todo tuvo algo especial. Para arrancar pedimos las papas con huevo, queso y aceite de trufa, que estaban riquísimas—especialmente lo crocante de las papas, un 10. También probamos el tataki de ojo de bife, que fue literalmente una explosión de sabores. De principal, pedimos el vacío, que estaba MUY tierno, y lo acompañamos con boniatos que tenían un sabor ahumado espectacular. El ambiente es otro punto a favor: cálido, moderno y muy lindo, ideal para una salida tipo “vinito y platitos”. Como única crítica, la espera por los platos fue un poco más larga que en otros lugares del mismo estilo. Nada grave, pero sí notamos que tardaron unos 15/20 minutos, cuando en propuestas similares suele ser más ágil. En resumen, un lugar que vale la pena y al que seguramente volveríamos.
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Joaco Mata 15 reseñas · Local Guide 12 de abril de 2026
Visitar Amina es, de entrada, una experiencia disruptiva. El ingreso a través de la cocina hacia un salón pequeño y acogedor genera una sensación de exclusividad y desconcierto que se agradece. La ambientación logra transportarte y la atención es un lujo absoluto; el equipo está en el mínimo detalle, explicando cada paso con calidez y ejecutando protocolos que valoro especialmente en este segmento, como el recambio sistemático de vajilla y cubiertos entre platos. La velada inició con un gazpacho de cortesía que, pese a no ser de mis preparaciones predilectas, demostró una ejecución técnica a la altura de la propuesta. En el despliegue de los platos, el pulpo se posicionó como el punto más alto de las entradas: sublime, con una porción justa y una textura difícil de encontrar en la ciudad; un infaltable absoluto. Sin embargo, en los principales hubo contrastes marcados. El vacío braseado fue un espectáculo, convirtiéndose en el plato que hay que pedir sí o sí. En contrapartida, la ceja de ojo de bife —el corte más costoso de la carta— dejó que desear; aunque el punto de cocción era correcto, no logró alcanzar la complejidad de sabor del resto de la propuesta. La milanesa, por su parte, destacó por su crocancia y la precisión técnica del huevo, servido a la temperatura perfecta. Los acompañamientos, tanto el milhojas como las papas fritas con parmesano y huevo, fueron escoltas impecables, aunque las porciones se sintieron algo acotadas para el estándar general. El cierre fue, quizás, lo más sorprendente de la noche. El flan de dulce de leche con crema de vainilla es, sencillamente, el mejor que he probado en mi vida; una cremosidad inexplicable que justifica la visita por sí sola. En cambio, la némesis de chocolate falló en su promesa de humedad, resultando un tanto seca para mi gusto. Con un ticket final de $278.500 para tres personas (sin propina), la relación precio-calidad me resultó razonable considerando la complejidad de los platos y el nivel de servicio. Es una gran opción para ocasiones especiales donde se busca una experiencia curada y atenta al detalle.
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Aaron Geller 7 reseñas · traducido 23 de noviembre de 2025
¡Increíble! ¡Vayan nomás!
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¡Gracias!
Gracias, lo revisamos.






